La mayoría de los integrantes de nuestro equipo son o fueron traders, y cuentan con la intuición y las habilidades necesarias para identificar y calificar a los brókers de Forex más fiables, así como con los conocimientos adecuados para ayudarle a valorarlos. Desde que se propuso expandir el mercado de los productos del Comercio Justo y aumentar hacia supermercados y lugares donde se realizaba el comercio de manera tradicional, se llegó a la conclusión de que la estructura del comercio alternativo de ventas solamente en tiendas solidarias complicaría el incremento del mercado ya que, con el estilo de vida de los países del Norte, el tener que ir a una tienda (que no son muy abundantes) a comprar sólo uno o dos productos, representaba un esfuerzo mayor que el de pagar una cantidad mayor por un producto. En síntesis, y salvando los matices, todo esto da cuenta del acelerado proceso de liberalización de la economía mexicana, que se plasma por una parte en el creciente coeficiente de apertura y por otra en las reducciones arancelarias así como en el desmantelamiento de las barreras no arancelarias. En síntesis, el TLCAN cambió el perfil de la economía mexicana, pues pasó de privilegiar una política de ampliación del mercado interno a una de priorizar el externo.

Tenía un comercio concentrado con Estados Unidos (alrededor de 70%), mientras que con América Latina y el Caribe practicaba uno de escasa significación (menos de 7%), bastante disperso; las economías en muchos casos eran excluyentes, pues por lo regular compiten con los mismos productos por el mismo mercado: Estados Unidos de América. Mientras, el modelo que se sigue en los gastos «es fallido», como se ha podido comprobar en las Mondas pasadas, que no tuvieron «ninguna repercusión». Esto consiste en una ventaja para aquellos que quieren aprender a invertir en Forex, ya que pueden practicar en cualquier momento del día. Esto le ayudará a evaluar con rapidez las características del bróker y le dará una idea clara de aquello con lo que tendrá que lidiar en su día a día. En el presente trabajo, las fuentes estadísticas consultadas para el caso de México ofrecen una desagregación sectorial completa para el nivel de dos dígitos (capítulos) del Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías, con información procedente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) de México. Este resultado parece lógico ya que a medida que se avanza en el nivel de desagregación estadística, parte del comercio intra-industrial que antes se consideraba como comercio del mismo tipo de producto ahora aparece diferenciado, repartiéndose entre las diferentes partidas que integran cada capítulo.

El comercio exterior relativo a maquila supone 44.7% de las exportaciones totales y 34.2% de las importaciones (datos de 2006), una porción muy elevada del comercio exterior mexicano. La apertura ha resultado de tal magnitud que en 2006 sólo 4.1% del valor de las no maquiladoras y el 2.7% de las importaciones totales estaba sujeto a permiso previo. Así, si excluimos la maquila, fundamentalmente comercio intra-industrial e intra-firma ligados al ensamblaje de piezas, los datos de comercio total sin maquila representan 55.3% de las exportaciones y 65.8% de las importaciones. Posteriormente, en 1982, se desplomaron los dos puntales del “milagro mexicano”, al reducirse el ingreso de divisas por la caída de los precios del petróleo y el difícil acceso a los mercados internacionales de capital derivado de ello, situación magnificada porque no se modificó el servicio de la deuda externa,6 acelerándose la “fuga de capitales” que buscaban seguridad y altas tasas de valorización en el exterior.7 Esto último provocó la insolvencia para enfrentar problemas relacionados con el servicio de la deuda externa, pues las reservas internacionales de divisas se esfumaron por el monto desproporcionado de la transferencia neta de recursos al exterior, lo cual llevó a la moratoria de hecho el 20 de agosto de 1982 así como a la firma de una carta de intención con el FMI el 10 de diciembre.

Concretamente en 1976, la llamada crisis de la economía mexicana ponía en evidencia el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones,5 que pudo sobrevivir artificialmente durante el periodo 1977-1982 gracias a que México pasó a convertirse en importante exportador de petróleo en momentos de altos precios en el mercado internacional y al endeudamiento externo. En lo que se refiere a los intercambios totales de México con el exterior, y partiendo de los datos a nivel de capítulos (dos dígitos), podemos señalar que la evolución del índice global de comercio intra-industrial (índice de Grubel y Lloyd) muestra un aumento en los primeros años del TLCAN (hasta el 2001), pero luego una caída desde 2001 hasta 2006. El aumento del comercio intra-industrial entre 1993 y 2006 es muy reducido (entre 3.3 y 6.7 puntos en función del índice corregido o sin corregir). La simple comparación del índice de Grubel y Lloyd para dos momentos puede tener interpretaciones distintas, pues dicha variación del índice depende del saldo sectorial inicial. El nivel relativo al índice de Grubel y Lloyd ofrece valores muy inferiores (en torno a 10 puntos) a los alcanzados a nivel global, situándose en 2006 en 65%. Sin embargo, resulta sorprendente su evolución creciente a lo largo del período 1993-2006, pasando de niveles inferiores a 60% (corregido) e incluso a 50% (sin corregir) y que ha dado lugar a un cambio sustancial en el patrón comercial de México con el exterior.