El objetivo de FINE es formar una plataforma común para desarrollar estándares centrales de Comercio Justo que puedan ser seguidos por todas las organizaciones; compartir información y coordinar las actividades de estas cuatro organizaciones para incrementar la calidad y eficiencia de los sistemas de monitoreo del Comercio Justo; y hacer campañas que promuevan y defiendan el Comercio Justo. El objetivo final de realizar un análisis fundamental es descubrir el verdadero valor de un activo, compararlo con el precio actual y ubicar una oportunidad de negociación. UNCTAD (2013): “Evolución del sistema internacional de comercio y sus tendencias desde una perspectiva de desarrollo”, TD/B/60-2, Ginebra, julio. Si bien la primera se encontraba entre Punta Lara y la Ensenada, no lograba impedir el contrabando, a pesar del celo de su comandante por combatirlo. Independientemente de lo que pudieran declamar, los gobernadores, por celo o por cálculo, debían poder presentar resultados concretos de su lucha contra el contrabando. Así, el celo en el ejercicio de la función se veía estimulado y era recompensado con sumas muy superiores a las que podían recibir como salario (cuando lo recibían). Así, hay que concentrar la atención sobre los oficiales y soldados de los puestos de guardia establecidos en ambas bandas del río, sobre los responsables de las corsarias destinadas a patrullar el Río de la Plata y sobre los soldados de los piquetes volantes encargados de recorrer las costas y de perseguir el contrabando aun dentro de la ciudad de Buenos Aires o sobre los caminos que conducían al interior.

La Real Hacienda se hacía cargo de los salarios y manutención de los marineros y del mantenimiento de las embarcaciones.72 El número de corsarias varió ligeramente a lo largo del tiempo, pero siempre fueron insuficientes para cumplir adecuadamente con la misión asignada. De este modo, cabildantes y, en particular, los oficiales y empleados de la Real Hacienda también se vieron implicados en la detección del contrabando, aunque en este caso, sus funciones específicas se relacionaron más con el contrabando y el fraude al interior del circuito legal español. Por lo mismo, los oficiales reales y otros cuadros medios de la administración también habrían quedado fuera del contrabando, al menos del que no revestía las características de fraude por dentro del circuito legal español en los navíos de registro.68 No sucede lo mismo con los encargados de las acciones concretas de la represión del tráfico ilegal, que se transforman en el eslabón indispensable para que se mantengan abiertos los caminos del contrabando.

Su dotación estaba compuesta por oficiales y guardas aprehensores. Al lado de las corsarias y ya con anterioridad, estaba organizado (o al menos intentaba estarlo) la represión del contrabando en tierra. Al menos una de las corsarias tenía como puerto de amarre a Montevideo, pero según donde se interceptase un contrabando se lo podía conducir al Riachuelo de Buenos Aires. No hay forma de operar una divisa de manera unilateral. Sin embargo, para operar de manera efectiva, es importante confirmar la dirección y la fuerza de una nueva tendencia antes de entrar en una posición. Cada lancha llevaba una tripulación de ocho hombres que cobraban ocho pesos al mes, con los habituales atrasos en su percepción. Inclusive, se podría pensar que la percepción de ese salario no debió ser el principal interés de los agentes destinados a la intercepción del contrabando. En último lugar, todos los agentes de la corona, en tanto se trate de autoridades locales o residentes, debían actuar como agentes represores del contrabando cuando se les presentase la oportunidad. Debemos aclarar que, salvo excepción, no manejamos el dato sobre las cantidades percibidas por los agentes aprehensores: la fuente no siempre precisa cuánto fue asignado al aprehensor, y calcularlo a partir de los datos que poseemos no se presenta como un camino del todo seguro.

En los caminos hacia el interior se instalaron guardias que, en principio, tuvieron la función de controlar el movimiento de los indios y custodiar los caminos. A fines del siglo XVII ya estaba instalada una guardia en Luján, sobre el camino hacia el norte.78 Para 1760, se le pagaban 100 pesos anuales a un cabo destacado en esta guardia, “por impartir avisos de las entradas de cargas y carros”.79 Por su parte, en el límite jurisdiccional entre Santa Fe y Córdoba se instaló la guardia de la Esquina, en el camino entre Buenos Aires y el norte, que también tuvo como función inicial impedir el ataque indio y que más tarde incluyó el control del paso de mercaderías. Sólo era necesario esperar a que “pasara la corsaria” para organizar un traslado de costa a costa que podía hacerse en una noche. De todos modos, la represión en el agua estuvo durante largo tiempo limitada a la hipotética función que como “capitanes de mar y guerra” tenían los capitanes de los navíos de registro. En ese periodo de tiempo otros 3,4 millones de trabajadores pasaron a una situación de ERTE.